DROGAS: CÓMO HABLAR EL TEMA CON TUS HIJOS?

Del mismo modo que proteges a tu hijo de enfermedades como el sarampión, puedes ayudar a «inmunizarlo» contra el consumo de drogas facilitándole datos reales sobre ellas antes de que se encuentre en situaciones peligrosas. Empieza haciendo del hecho de conversar con tu hijo una parte regular del día a día.

Cuando los niños no se sienten cómodos hablando con sus padres, buscan las respuestas en otras fuentes, incluso aunque no sean fiables. Y los niños que no están bien informados se exponen mucho más a participar en comportamientos inseguros y a experimentar con las drogas.

Tú eres  un modelo de rol para tu hijo, y tu forma de enfocar el consumo del alcohol, el tabaco y las drogas puede influir considerablemente en lo que piensa tu hijo.

Etapa preescolar hasta los 7 años

Trata de sacar el tema de las drogas, hablando con tu hijo sobre lo perjudiciales que pueden ser para la salud. Mantén un tono tranquilo en la conversación y utiliza términos que tu hijo pueda entender. Sé específico sobre los efectos de las drogas: cómo hacen sentir a la gente, el riesgo de la sobredosis y sus efectos nocivos a largo plazo.

Entre los 8 y los 12 años

Puedes iniciar conversaciones con él preguntándole qué opina sobre las drogas. Si le haces preguntas abiertas y sin emitir juicios de valor, es mucho más probable que recibas respuestas sinceras. Demuéstrale que lo estás escuchando y que prestas toda tu atención a sus dudas y preguntas.

Que un niño empiece a hablar con sus padres en esta etapa ayuda a mantener la puerta abierta cuando crezca y se sienta más inclinado a compartir sus opiniones y sentimientos con sus padres.

Entre los 13 y los 17 años

Conversa con tu hijo no solo para entender sus opiniones y sentimientos, sino también para hablarle sobre los peligros de conducir bajo los efectos de las drogas o el alcohol. Háblale sobre cuestiones legales, como pagar multas o ir a la cárcel, y sobre la posibilidad de que él mismo u otras personas acaben muertos o gravemente heridos.

Considera la posibilidad de hacer un contrato por escrito o verbal sobre las normas para salir o para conducir. Por ejemplo, puedes prometer a tu hijo que lo recogerás a cualquier hora (¡incluso a las 2 de la madrugada!), si él te llama porque la persona encargada de conducir ha estado bebiendo alcohol o consumiendo drogas.

La importancia de sentar bien las bases

Ningún padre, ningún hijo ni ninguna familia son inmunes a los efectos de las drogas. Cualquier niño puede acabar teniendo problemas con las drogas, hasta aquellos que han hecho un esfuerzo por evitarlas y que han recibido una guía adecuada procedente de sus padres.

Algunos niños tienen más probabilidades de consumir drogas que otros. Aquellos que tienen amigos que consumen drogas son más proclives a probarlas y los que se sienten socialmente aislados también se pueden refugiar en ellas. Por eso es importante que conozcas a los amigos de tu hijo y a sus padres. Presta atención a cómo se siente tu hijo y hazle saber que estás ahí, deseoso de escucharlo sin juzgarlo.

Un ambiente familiar acogedor, cálido y abierto, donde los hijos pueden hablar sobre sus sentimientos, donde se elogian sus logros y donde se alimenta su autoestima, favorece que los niños compartan sus dudas y preocupaciones. Recuerda: cuando a un niño se le censura en su propia casa, va a otro lugar a buscar apoyo y respuestas a sus preguntas.

 

Fuente:

KidsHealth

 

La cocaína «enseña» al cerebro a seguir consumiendo

 

  • La ingesta de una dosis de cocaína genera cambios en varias zonas cerebrales
  • Las áreas alteradas se vinculan con la toma de decisiones y el aprendizaje

 

¿Qué provoca que una persona se ‘enganche’ a las drogas? ¿Por qué después de las primeras dosis se produce esa ‘necesidad’ de seguir consumiendo? Aunque la adicción es un fenómeno complejo en el que intervienen múltiples factores que van desde lo biológico a lo sociocultural, una reciente investigación ayuda a comprender mejor lo que ocurre en el cerebro una vez se prueban sustancias como la cocaína.

Esta droga, señala el trabajo, es capaz de generar cambios en los circuitos cerebrales relacionados con la toma de decisiones, el aprendizaje y la memoria, lo que apuntala la creación de una adicción. Es como si, tras una primera dosis, la cocaína ‘enseñara’ al cerebro a seguir consumiendo, a favorecer este comportamiento frente otras opciones, aunque estas sean fundamentales para el bienestar del individuo. Los detalles del análisis se publican en la revista ‘Nature Neuroscience’.

Mediante experimentos en ratones y utilizando sofisticadas técnicas de imagen, los autores de este trabajo, liderados por Linda Wilbrecht, profesora de Psicología y Neurociencias en la Universidad de Bekeley (EEUU), han podido demostrar que una sóla dosis de cocaína genera en ciertas neuronas del córtex frontal de los ratones un rápido crecimiento de espinas dendríticas, pequeñas protrusiones membranosas que son clave en la transmisión de información entre neuronas y en la memoria.

Estos científicos también han podido demostrar una relación clara estre estos cambios estructurales y un ‘aprendizaje’ relacionado con la droga en los animales. En concreto, los animales cuyo cerebro había generado más espinas y éstas tenían una mayor densidad, eran también los que en mayor medida optaban por seguir consumiendo cocaína en lugar de otras posibilidades.

«Esto nos da un posible mecanismo para entender cómo el consumo de drogas favorece comportamientos relacionados con seguir buscando este estímulo», señala Wilbrecht en un comunicado publicado por su Universidad.

«Se ha observado que los que han consumido drogas durante un tiempo prolongado muestran una menor función en su córtex frontal en relación con tareas mundanas, habituales y, en cambio, aumentan su función en respuesta a actividades relacionadas con las drogas», añade la especialista, quien subraya que su investigación ayuda a comprender cómo el cerebro hace este cambio de preferencias.

Experimentos

Para llevar a cabo su trabajo, el equipo de Wilbrecht realizó varios experimentos con ratones. En primer lugar, observaron el cerebro de los animales antes y después de inyectarles una dosis de cocaína y compararon su estado con el de otros ejemplares a los que se inyectó una solución salina. Y los resultados de esta comparación mostraron que el crecimiento de espinas dendríticas era mucho mayor en los ratones drogados.

Siguieron evaluando la evolución de estos animales y, además, iniciaron otra prueba para comprobar su comportamiento utilizando compartimentos perfectamente diferenciados, uno de los cuales contenía cocaína y el otro solución salina. En esta caso, también vieron que «los animales que presentaban más cantidad de espinas dendríticas robustas mostraban una mayor preferencia por el compartimento en el que recibían la cocaína», señalan los investigadores, quienes reclaman más estudios sobre el tema ya que existe el «potencial de desarrollar intervenciones terapéuticas para la adicción».

http://www.elmundo.es/elmundosalud/2013/08/23/neurociencia/1377280598.html

Así es la ‘molécula de Dios’, la droga alucinógena de moda en España

El consumo de DMT, una sustancia que tradicionalmente se podía encontrar en la ayahuasca, se expande por algunas zonas de Barcelona y localidades costeras como Tarifa o Ibiza.

 

Su origen data de hace cientos de años, pero lo cierto es que en los últimos tiempos su consumo parece haberse popularizado en España. Al menos, eso es lo que apuntan algunos medios nacionales, que en los últimos días han alertado sobre la proliferación del consumo de la ayahuasca -un brebaje alucinógeno utilizado por los chamanes del Amazonas que contiene DMT (la ‘molécula de Dios’)- en localidades costeras como Tarifa o Ibiza, dónde se celebran ceremonias para tomarla, pero también en capitales como Madrid y Barcelona.

En realidad, el asunto no es nada nuevo. De hecho, la isla ya acogió en 2014 la Conferencia Internacional sobre la Ayahuasca, en la que científicos, farmacólogos, psiquiatras y antropólogos debatieron sobre el uso de esta droga. En Google, basta con poner las palabras clave para encontrar algunas páginas que ofrecen «viajes chamánicos» o «retiros de la ayahuasca» en distintas ciudades de nuestro país. Una experiencia vinculada a distintas corrientes espirituales y de meditación que, en algunos casos, puede resultar realmente peligrosa.

¿Qué es realmente la ayahuasca?

La ayahuasca o yagé en realidad es la bebida resultado de la combinación de dos plantas, la propia ayahuasca (Banisteriopsis capi) y arbustos como la chacruna (Psychotria viridis). Ésta y otras plantas contienen DMT (dimetiltriptamina), una sustancia que provoca importantes alteraciones en la conciencia y potentes alucinaciones en los sujetos que la toman. De hecho, tomar estas hojas por separado no provoca ningún efecto en nuestro organismo, y sólo a través de la mezcla de ambas plantas se consiguen

El DMT también está presente en la piel de algunos sapos como el bufo alvarius, cuyas glándulas segregan esta sustancia que también se puede fumar y que, unido a las alucinaciones, genera en aquellos que la inhalan un gran estado de ansiedad y euforia.

¿Qué peligros entraña el consumo de DMT?

Los efectos que provoca la dimetiltriptamina son únicos y no se pueden equiparar a los de ningún otro psicotrópico. Sin embargo su intensidad depende en gran medida de la manera en que se consume. Por ejemplo, si el DMT se inhala o inyecta, los efectos son inmediatos y mucho más potentes que cuando se bebe a través de la ayahuasca, cuyas sensaciones no se notan hasta pasada media hora pero se prolongan mucho más en el tiempo. Los expertos advierten que sus efectos no son fáciles de controlar en el primer caso debido a su enorme intensidad.

Así, el DMT puede provocar náuseas, vómitos y temblores entre aquellos que lo consumen. Sin embargo, estos son problemas menores. Porque el DMT puede llegar a producir descompensaciones psicóticas y a desencadenar importantes cuadros de esquizofrenia, así como disfunciones en el córtex cerebral.

¿Qué efectos provoca esta droga?

Las personas que toman ayahuasca no sólo sufren alucinaciones, sino que aseguran descubrir «nuevas dimensiones», llegando a experimentar extrañas«revelaciones espirituales y extraterrestres» en las que se entremezclan todo tipo de visiones surrealistas y alteradas de la realidad.

El efecto de la ayahuasca es mucho más intenso que el de otras drogas psicodélicas. Sin embargo, los sujetos tienen un mayor estado de conciencia de lo que está ocurriendo que tras el consumo de ácido y otros alucinógenos. Esta sustancia induce a un estado mental psicodélico que altera por completo la percepción.

¿Beneficios terapéuticos?

Numerosos estudios, como los que ha llevado a cabo Jordi Riba, responsable del grupo de Neuropsicofarmacología del Instituto de Investigación del Hospital Sant Pau de Barcelona, han concluido que la ayahuasca puede ayudar para el tratamiento de la depresión, en concreto para aquellos pacientes que no responden a tratamientos convencionales.

Pero no sólo eso, algunos trabajos científicos también apuntan que esta sustancia puede ser una gran herramienta a la hora de tratar a sujetos adictos al alcohol, a la heroína o la cocaína debido a que es una sustancia que no crea dependencia, tal y como el propio investigador reconocía hace un año en declaraciones a Vice.

Miley Cyrus, entre sus consumidoras

La estrella norteamericana del pop Miley Cyrus es una de los personajes famosos que han experimentado en su propio cuerpo los efectos de la ayahuasca. De hecho, el disco que grabó con Flaming Lips, Miley Cyrus & Her Dead Petz fue engendrado tras un viaje de ayahuasca, tal y como ella misma reconoció en una entrevista a The New York Times. «Creo que la ayahuasca es curativa. Sólo la he probado una vez, pero quiero repetir. Me encantó lo que hizo por mí. Todos pensamos que somos buenas personas, pero yo quería saberlo de corazón, en lo más profundo de mi alma. Necesitaba averiguar si soy realmente el tipo de persona que creo ser. Cuando estaba en pleno viaje, en lo único en lo que podía concentrarme era en los animales. Vomité diferentes especies: una delfín, una foca, una jirafa… muy loco«.

 

 

Fuente Diario El Español

Efecto paterno del consumo de cocaína sobre la descendencia

 

El consumo paterno de cocaína en el momento de la concepción induce más tarde cambios epigenéticos en las células del cerebro de la descendencia masculina que llevan a la aparición de trastornos en la memoria y en la plasticidad sináptica, señala un estudio de la Universidad de Pensilvania llevado a cabo en un modelo animal.

Al igual que otros factores ambientales como la dieta o el estrés, el consumo de drogas puede tener efectos sobre la descendencia. La mayor parte de los trabajos que estudian esta relación en la especie humana están enfocados en la influencia materna sobre el desarrollo y las características de la descendencia. Sin embargo, existe poca información sobre cómo pueden afectar las drogas en el caso de los padres.

Para evaluar la influencia del consumo de drogas paterno los investigadores diseñaron un experimento en un modelo en rata. Con él, detectaron que la exposición a cocaína de los animales durante el periodo de concepción llevaba a que la descendencia masculina mostrara déficits de memoria y otros problemas de aprendizaje espacial asociados. Por ejemplo, los hijos de las ratas macho que habían consumido drogas eran incapaces de recordar la localización de objetos en  el espacio. Sin embargo, las hijas no presentaban estos problemas.

El equipo detectó que los problemas de aprendizaje en los machos eran debidos a una alteración de la plasticidad sináptica en el hipocampo cerebral. Además, los niveles de  D-serina, aminoácido necesario para la formación de la memoria, estaban alterados en dicha región cerebral, importante para la memoria en estos animales.

Los investigadores plantearon entonces que los cambios en los niveles de D-serina podían haber sido provocados por mecanismos epigenéticos. Esta teoría se confirmó al detectar en los machos de la descendencia un aumento de la enzima que degrada la D-serina asociado a la presencia de marcas epigenéticas en las proteínas histonas.

Por último, el equipo observó que cuando se administraba D-serina a los animales se revertían los problemas de formación de memoria y plasticidad sináptica en las ratas macho afectadas.

Aunque el estudio se ha llevado a cabo en ratas, los resultados podrían ser extrapolables a humanos. Imagen: Ratas de laboratorio. Imagen: Bill Branson, National Institute of Health, EEUU

Los mecanismos por los que el consumo de drogas lleva a una influencia paterna sobre el desarrollo de la futura descendencia no están claros. Los investigadores plantean diversas opciones, entre las que se encuentran la participación de las histonas que permanecen durante el proceso de formación de espermatozoides (la mayor parte de las proteínas histonas son sustituidas por otras proteínas que facilitan el empaquetamiento del ADN) o los microARNs presentes en los gametos masculinos.

Los resultados del trabajo muestran que determinados factores ambientales sobre los progenitores masculinos, como el consumo de drogas, pueden inducir cambios importantes en la fisiología y comportamiento de la descendencia. Esto sugiere que los hijos de los adictos a la cocaína podrían presentar un riesgo aumentado a los déficits en el aprendizaje. Por otra parte, el estudio plantea también que, en el caso de los déficits de memoria y plasticidad sináptica inducidos por el consumo paterno de drogas,  los efectos pueden ser revertidos.

“Hay un gran interés en el desarrollo de D-serina y compuestos relacionados, los cuales son bien tolerados por los humanos, como terapias farmacológicas,” señala Christopher Pierce, profesor de Psiquiatría en la Universidad de Pensilvania y director del trabajo. “La capacidad de la D-serina para revertir los efectos adversos del consumo paterno de cocaína sobre el aprendizaje añade relevancia clínica potencial a nuestra investigación.”

Investigación original: Wimmer ME, et al. Paternal cocaine taking elicits epigenetic remodeling and memory deficits in male progeny. Mol Psychiatry. 2017 Feb 21. doi: http://dx.doi.org/10.1038/mp.2017.8

Fuente: Penn Study Finds Sons of Cocaine-using Fathers Have Profound Memory Impairments. https://www.pennmedicine.org/news/news-releases/2017/february/penn-study-finds-sons-of-cocaine-using-fathers-have-profound-memory-impairments

 

El Proceso de Recaída

 

La adicción, como enfermedad crónica está asociada con una tendencia natural a la recaída. Eso no significa que sea inevitable o apropiado tener recaídas, sino que son una realidad, y la mejor forma de prevenirlas, es aceptando el riesgo y conociendo mejor el proceso de la recaída, tambien llamado síndrome de la recaída.
Uno de las malentendidos más frecuentes es que la recaída es simplemente la vuelta al uso.
Aunque esto es parcialmente cierto, en realidad se le llama recaída a todo el proceso (1) que lleva desde un estado de abstinencia sostenida (2), hasta el consumo o adicción activa (3). Este proceso ocurre a lo largo del tiempo (4) y se manifiesta como una serie de síntomas o cambios, que son en realidad regresiones a los antiguos patrones de conducta y pensamiento que ya se habían superado.
Usualmente este proceso esta formado por pequeñas decisiones riesgosas (5) que la persona toma, y que, enlazadas unas con otras, van llevando a construir el camino de la recaída. Estas pequeñas decisiones, llamadas tambien «decisiones de riesgo relativo»(5),son aparentemente sin importancia, pero su efecto es acumulativo y van llevando al adicto hacia una situación imposible de resistir (7) , donde será inevitable el uso, pues los márgenes de suceptibilidad se sobrepasan. Existe una línea imaginaria, o línea de no-retorno (6) luego de la cual no es posible dar marcha atrás a la conducta de búsqueda y el uso es inminente. Aún así en la zona de transición entre la línea de no retorno y el uso, la recaída es primariamente conductual y de actitud, sin que hubiese ocurrido aún el uso.Definición de la Recaída
La recaída se define como el proceso de retroceso a los patrones de comportamiento y pensamiento típicos de la adicción activa, que ya se habían superado, y que finalmente llevan de vuelta al uso, retrocediendo hasta llegar de vuelta al estado de enfermedad adictiva que existía antes de comenzar la recuperación. 

Para poder hablar de recaída una persona debe haber estado previamente en recuperación, o sea asbtinente y con cambios de conducta, por un período significativo de tiempo. Por el simple hecho de no haber usado por un tiempo, el volver a usar, no necesariamente es una recaída. Podría tratarse de episodios de consumo alternos, dentro de un período de adicción activa.
A pesar de que una recaída puede ser peligrosa y se traduce finalmente en sufrimiento y pérdida de tiempo y energía, a veces las recaídas también son períodos de aprendizaje, para una persona que desea recuperarse. A pesar de estar concientes de su problema y de tener buena disposicion para la recuperación, un adicto puede recaer, sino maneja bien las situaciones de riesgo o descuida su proceso de cambios. Luego de una recaída es mas probable que el adicto este más claro en que cosas ha estado haciendo mal. Aún así no es necesario recaer para poder aprender o avanzar en la recuperación.

 

Síntomas de una Recaída
Una persona en recuperación puede comenzar a mostrar síntomas de una recaída mucho antes del consumo. Poder identificar estos síntomas y tratarlos a tiempo puede ayudar a prevenir una recaída:

1.- Retorno del pensamiento obsesivo con respecto al uso: Podrían ser pensamientos relativos al uso, sueños o deseos de usar que vuelven luego de que habían desaparecido.
2.- Actitud de desafío con respecto al plan de recuperación: Volver a los lugares de riesgo, volver a ver las personas relacionadas con el uso.
3.- Descuidar el plan de recuperación: Dejar de ir a reuniones, o faltar a las citas con el terapeuta, dejar de leer o hacer ejercicio.
4.- Aislamiento o pérdida de contacto: con las nuevas relaciones de recuperación.
5.- Irritabilidad: especialmente en las relaciones significativas del adicto.
6.- Obsesión con la imagen o los defectos físicos:
dietas excesivas, preocupación excesiva acerca del peso.
7.- Sentimientos de depresión y ansiedad flotantes: sobrevienen estados emocionales incómodos que no necesariamente se relacionan con ningún evento externo.
8.- Renacen o se exaltan los resentimientos hacia otras personas.
9.- Discusiones frecuentes en el hogar y la familia.
10.- Defensividad al hablar del tema de su recuperación o al ser retroalimentados.
11.- Insomnio, intranquilidad y dificultad para descansar.
12.- Preocupación obsesiva por el dinero y por la seguridad financiera.

Estos son solo algunos de los síntomas relacionados al síndrome de la recaída. Cada persona es diferente y por lo tanto mostrará síntomas propios, pero en general es marcadamente notable la presencia y evolución de este síndrome. Una de las paradojas de la recaída es que mientras mas marcados son los síntomas, menos capacidad tiene el adicto para poder aceptar las críticas constructivas de las personas que lo rodean, y que podrían preocuparse por la posibilidad de una recaída.

El proceso de recaída puede ser detenido ya sea por la propia iniciativa o por la intervención de personas que rodean al adicto y que le sirven de apoyo tales como familiares, terapistas o compañeros de grupo.

 

Dr.Saúl Alvarado
Médico Adiccionista

 

El alcohol es la droga más peligrosa Y, como droga, el tabaco es tan dañino como la cocaína

EL ALCOHOL  ES MAS PELIGROSO QUE LA COCAINA

El alcohol es la droga más peligrosa y por un margen considerable. Deja atrás a la heroína y al crack, según un estudio publicado en la revista científica The Lancet. Mucho más atrás aún, queda la cocaína.

El estudio fue dirigido por David Nutt, ex asesor de drogas del gobierno británico y colegas de un Comité Científico Independiente sobre Drogas. Sostiene que si las drogas se clasificaran sobre la base del daño real que causan, el alcohol ocuparía el primer puesto.

El trabajo analiza nueve categorías de daño que las drogas pueden causar al individuo y siete tipos de daños que pueden provocar a terceros. El porcentaje máximo de daño fue de 100 y el mínimo de 0. El puntaje final surge de la combinación de todas las variables.

Las nueve categorías de daño al individuo fueron: mortalidad a causa directa del consumo, mortalidad derivada del consumo, daño directo a causa del consumo, daño derivado del consumo, dependencia, discapacidad mental a causa del consumo, pérdida de capacidades de la percepción, daño a las relaciones personales y lesiones.

Las siete categorías de perjuici os a los demás fueron: crimen, conflicto familiar, daño al entorno cercano, daño al conjunto de la sociedad, costo económico y deterioro de la cohesión comunitaria.

En total, el alcohol tuvo un porcentaje de 72 -en contraste con un 55 para la heroína, 54 para el crack y de casi el triple comparado con la cocaína (27)-. Se concluyó que la heroína, el crack y la metanfetamina son las drogas más peligrosas para el usuario individual. En cambio, al contemplar también la variable social, las más dañinas son el alcohol, la heroína y el crack, en ese orden.

 

Los sistemas de clasificación de las drogas quedaron obsoletos

 

“Nuestros hallazgos confirman trabajos anteriores realizados en el Reino Unido y Holanda, que corroboran que los actuales sistemas de clasificación de drogas tienen poca relación con las pruebas sobre daños. Concuerdan también con conclusiones de informes previos de especialistas, que estiman que tomar como blanco de forma enérgica el daño que causa el alcohol es una estrategia de salud pública válida y necesaria” escribieron los autores del estudio.

Nutt dijo a Lancet que un nuevo sistema de clasificación “dependerá de qué tipo de daños“ a uno o a otros uno intenta reducir. Pero si uno considera el daño total, el alcohol, la heroína y el crack son entonces claramente más dañinos que todas las demás drogas. Por ello es que tal vez las drogas con un porcentaje de 40 o más podrían ser Clase A, entre 20 y 30 Clase B; entre 10 y 19 Clase C y entre o y 10 Clase D”.

 

Esto haría que el tabaco fuera considerado una droga Clase B al lado de la cocaína. La marihuana sería también Clase B, en lugar de C. Y el éxtasis y el LSD terminarían en la categoría más baja, la D.

Esto, más allá del aporte científico, es también un desafío para el gobierno británico para que se ocupe del delicado tema del daño relativo que causan las drogas legales e ilegales. De hecho, Nutt había sido despedido el año pasado por cuestionar el rechazo de los ministros a seguir las recomendaciones del Consejo Asesor sobre Abuso de Drogas (organismo oficial) que él presidía.

El nuevo estudio actualiza uno realizado por Nutt en 2007, que desató un debate por sugerir que el alcohol y el tabaco –disponibles y legales– eran más peligrosos que la marihuana y el LSD

En ese informe, el alcohol ocupaba el quinto lugar en peligrosidad. Y allí se pedía una reestructuración del sistema de clasificación de las drogas, pero los críticos cuestionaron los criterios utilizados para hacer la categorización.

 

La lista de las peores drogas de adicciòn

.1 – Alcohol (72).
2 – Heroína (55).
3 – Crack (54).
4 – Metanfetamina (33).
5 – Cocaína (27).
6 – Tabaco (26).
7 – Anfetaminas (23).
8 – Cannabis (20).
9 – Acido gama hidroxibutírico (18).
10 – Benzodiazepinas (15).
11- Quetamina (15)
12 – Metadona (14).
13 – Mefedrona (13)
14 – Butano (10).
15 – Khat (9)  (estimulante africano) 
16 – Extasis (9).
17 – Esteroides (9).
18 – LSD (7).
19 – Buprenorfina (6).
20 – Setas (5).

 

Qué daños causan las drogaS

Daños causados por las drogas que fueron analizados en el estudio de «The Lancet»

 a) Daños que las drogas causan al propio usuario:

– Daño Físico:
— Mortalidad específica: Expresada como tasa de la dosis letal y de la dosis estándar (para adultos).
— Mortalidad relacionada: Grado en que la vida se acorta por el uso (no incluye la Mortalidad específica), por ejemplo, accidentes de tráfico, cáncer de pulmón, VIH, suicidio.
— Daño específico a la salud física: Por ejemplo, cirrosis hepática, convulsiones, derrames cerebrales, úlceras gástricas, etc.
— Daño relacionado con las consecuencias: Actividad sexual no deseada, autolesiones, virus de transmisión sanguínea, enfisema, etc.

– Daño psicológico:
— Dependencia: grado en que crea tendencia o necesidad de seguirla utilizando a pesar de las consecuencias adversas.
— Deterioro específico del funcionamiento mental: Por ejemplo, psicosis inducida por anfetamina, intoxicación por ketamina.
— Deterioro del funcionamiento mental relacionado: Por ejemplo, trastornos secundarios del estado de ánimo, del estilo de vida de los usuarios o consumidores.

– Daño social:
— Pérdida de tangibles: ingresos, vivienda, trabajo, logros educativos, antecedentes penales.
— Grado de pérdida de relaciones con familiares y amigos.

b) Daño que las drogas causan a terceros:

 

– Daño Físico y psicológico:
— Lesiones: Grado en que aumenta la posibilidad de lesiones a terceros, por ejemplo: Violencia doméstica, accidentes de tráfico, daños fetales, etc.

– Daño social:
— Delito: Grado en que la droga implica o impulsa un aumento en la criminalidad, a nivel poblacional.
— Daño ambiental: Grado en que su uso y producción causa daños al medio ambiente.
— Adversidad Familiar: Grado en que provoca, por ejemplo, desintegración familiar, carencias económicas, abandono de infantes, etc.
— Daño Internacional: Grado en que contribuye a la desestabilización de los países, la delincuencia internacional, etc.
— Costo económico: Grado en que incrementa los costos directos (salud, seguridad, servicios sociales, seguros, etc.) y los costos indirectos (pérdida de productividad, ausentismo, etc.).
— Comunidad: Grado en que produce disminución de la cohesión social y de la reputación de la comunidad.

 

La aceptación social a ciertas drogas agrava el problema

Por Fernando Soriano

Los expertos argentinos en adicciones y toxicología coinciden con las consecuencias sociales que, según el informe británico, provoca el alcohol en los consumidores.

“El artículo tiene aristas de mucha realidad”, sostiene Carlos Damin, jefe de la división de Toxicología del Hospital Fernández. Y amplía: “Es creíble, porque el consumo de alcohol está tan extendido socialmente, y tan aceptado, que es frecuente, por ejemplo, que alguien que consume alcohol crea que puede conducir un vehículo. Eso provoca accidentes y afecta a los demás mucho más que lo que puede hacer un consumidor de heroína, que seguro no sale a manejar”.

“Desde el punto de vista social, coincido con el artículo. El alcohol tiene un nivel de masificación y legitimación que hace al tema doblemente delicado”, asegura el subsecretario de Atención a las Adicciones de Provincia de Buenos Aires, Edy Binstock, para quien la aceptación social la convierte en “la gran puerta de entrada a las drogas”.

 

Pero además, Binstock sostiene que el alcohol es una droga que no se ve como tal, y por eso trae los problemas que trae: “No está lo suficientemente demonizada. El nivel de transversalidad del consumo del alcohol es el más complejo. Porque está barato, no está visto como una droga, es una droga legal. Los padres toman alcohol delante de sus hijos, aceptan las «previas«. Y ni hablar de los accidentes y violencia que genera”.

Para Graciela Touzé, presidenta de Intercambios, una asociación civil que estudia y atiende problemas relacionados con las drogas, “es muy interesante el informe cuando dice que el actual sistema de clasificación de las drogas no se corresponde con el daño que causan”. 

 

“Estos estudios una vez más muestran lo que habitualmente para el sentido común se concibe como droga y se las piensa como sustancias prohibidas es un prejuicio que coloca toda posibilidad de daño en las ilegales y deja las legales afuera”, explica.

http://www.forodeseguridad.com/artic/discipl/4184.htm