Efecto paterno del consumo de cocaína sobre la descendencia

 

El consumo paterno de cocaína en el momento de la concepción induce más tarde cambios epigenéticos en las células del cerebro de la descendencia masculina que llevan a la aparición de trastornos en la memoria y en la plasticidad sináptica, señala un estudio de la Universidad de Pensilvania llevado a cabo en un modelo animal.

Al igual que otros factores ambientales como la dieta o el estrés, el consumo de drogas puede tener efectos sobre la descendencia. La mayor parte de los trabajos que estudian esta relación en la especie humana están enfocados en la influencia materna sobre el desarrollo y las características de la descendencia. Sin embargo, existe poca información sobre cómo pueden afectar las drogas en el caso de los padres.

Para evaluar la influencia del consumo de drogas paterno los investigadores diseñaron un experimento en un modelo en rata. Con él, detectaron que la exposición a cocaína de los animales durante el periodo de concepción llevaba a que la descendencia masculina mostrara déficits de memoria y otros problemas de aprendizaje espacial asociados. Por ejemplo, los hijos de las ratas macho que habían consumido drogas eran incapaces de recordar la localización de objetos en  el espacio. Sin embargo, las hijas no presentaban estos problemas.

El equipo detectó que los problemas de aprendizaje en los machos eran debidos a una alteración de la plasticidad sináptica en el hipocampo cerebral. Además, los niveles de  D-serina, aminoácido necesario para la formación de la memoria, estaban alterados en dicha región cerebral, importante para la memoria en estos animales.

Los investigadores plantearon entonces que los cambios en los niveles de D-serina podían haber sido provocados por mecanismos epigenéticos. Esta teoría se confirmó al detectar en los machos de la descendencia un aumento de la enzima que degrada la D-serina asociado a la presencia de marcas epigenéticas en las proteínas histonas.

Por último, el equipo observó que cuando se administraba D-serina a los animales se revertían los problemas de formación de memoria y plasticidad sináptica en las ratas macho afectadas.

Aunque el estudio se ha llevado a cabo en ratas, los resultados podrían ser extrapolables a humanos. Imagen: Ratas de laboratorio. Imagen: Bill Branson, National Institute of Health, EEUU

Los mecanismos por los que el consumo de drogas lleva a una influencia paterna sobre el desarrollo de la futura descendencia no están claros. Los investigadores plantean diversas opciones, entre las que se encuentran la participación de las histonas que permanecen durante el proceso de formación de espermatozoides (la mayor parte de las proteínas histonas son sustituidas por otras proteínas que facilitan el empaquetamiento del ADN) o los microARNs presentes en los gametos masculinos.

Los resultados del trabajo muestran que determinados factores ambientales sobre los progenitores masculinos, como el consumo de drogas, pueden inducir cambios importantes en la fisiología y comportamiento de la descendencia. Esto sugiere que los hijos de los adictos a la cocaína podrían presentar un riesgo aumentado a los déficits en el aprendizaje. Por otra parte, el estudio plantea también que, en el caso de los déficits de memoria y plasticidad sináptica inducidos por el consumo paterno de drogas,  los efectos pueden ser revertidos.

“Hay un gran interés en el desarrollo de D-serina y compuestos relacionados, los cuales son bien tolerados por los humanos, como terapias farmacológicas,” señala Christopher Pierce, profesor de Psiquiatría en la Universidad de Pensilvania y director del trabajo. “La capacidad de la D-serina para revertir los efectos adversos del consumo paterno de cocaína sobre el aprendizaje añade relevancia clínica potencial a nuestra investigación.”

Investigación original: Wimmer ME, et al. Paternal cocaine taking elicits epigenetic remodeling and memory deficits in male progeny. Mol Psychiatry. 2017 Feb 21. doi: http://dx.doi.org/10.1038/mp.2017.8

Fuente: Penn Study Finds Sons of Cocaine-using Fathers Have Profound Memory Impairments. https://www.pennmedicine.org/news/news-releases/2017/february/penn-study-finds-sons-of-cocaine-using-fathers-have-profound-memory-impairments

 

El Proceso de Recaída

 

La adicción, como enfermedad crónica está asociada con una tendencia natural a la recaída. Eso no significa que sea inevitable o apropiado tener recaídas, sino que son una realidad, y la mejor forma de prevenirlas, es aceptando el riesgo y conociendo mejor el proceso de la recaída, tambien llamado síndrome de la recaída.
Uno de las malentendidos más frecuentes es que la recaída es simplemente la vuelta al uso.
Aunque esto es parcialmente cierto, en realidad se le llama recaída a todo el proceso (1) que lleva desde un estado de abstinencia sostenida (2), hasta el consumo o adicción activa (3). Este proceso ocurre a lo largo del tiempo (4) y se manifiesta como una serie de síntomas o cambios, que son en realidad regresiones a los antiguos patrones de conducta y pensamiento que ya se habían superado.
Usualmente este proceso esta formado por pequeñas decisiones riesgosas (5) que la persona toma, y que, enlazadas unas con otras, van llevando a construir el camino de la recaída. Estas pequeñas decisiones, llamadas tambien «decisiones de riesgo relativo»(5),son aparentemente sin importancia, pero su efecto es acumulativo y van llevando al adicto hacia una situación imposible de resistir (7) , donde será inevitable el uso, pues los márgenes de suceptibilidad se sobrepasan. Existe una línea imaginaria, o línea de no-retorno (6) luego de la cual no es posible dar marcha atrás a la conducta de búsqueda y el uso es inminente. Aún así en la zona de transición entre la línea de no retorno y el uso, la recaída es primariamente conductual y de actitud, sin que hubiese ocurrido aún el uso.Definición de la Recaída
La recaída se define como el proceso de retroceso a los patrones de comportamiento y pensamiento típicos de la adicción activa, que ya se habían superado, y que finalmente llevan de vuelta al uso, retrocediendo hasta llegar de vuelta al estado de enfermedad adictiva que existía antes de comenzar la recuperación. 

Para poder hablar de recaída una persona debe haber estado previamente en recuperación, o sea asbtinente y con cambios de conducta, por un período significativo de tiempo. Por el simple hecho de no haber usado por un tiempo, el volver a usar, no necesariamente es una recaída. Podría tratarse de episodios de consumo alternos, dentro de un período de adicción activa.
A pesar de que una recaída puede ser peligrosa y se traduce finalmente en sufrimiento y pérdida de tiempo y energía, a veces las recaídas también son períodos de aprendizaje, para una persona que desea recuperarse. A pesar de estar concientes de su problema y de tener buena disposicion para la recuperación, un adicto puede recaer, sino maneja bien las situaciones de riesgo o descuida su proceso de cambios. Luego de una recaída es mas probable que el adicto este más claro en que cosas ha estado haciendo mal. Aún así no es necesario recaer para poder aprender o avanzar en la recuperación.

 

Síntomas de una Recaída
Una persona en recuperación puede comenzar a mostrar síntomas de una recaída mucho antes del consumo. Poder identificar estos síntomas y tratarlos a tiempo puede ayudar a prevenir una recaída:

1.- Retorno del pensamiento obsesivo con respecto al uso: Podrían ser pensamientos relativos al uso, sueños o deseos de usar que vuelven luego de que habían desaparecido.
2.- Actitud de desafío con respecto al plan de recuperación: Volver a los lugares de riesgo, volver a ver las personas relacionadas con el uso.
3.- Descuidar el plan de recuperación: Dejar de ir a reuniones, o faltar a las citas con el terapeuta, dejar de leer o hacer ejercicio.
4.- Aislamiento o pérdida de contacto: con las nuevas relaciones de recuperación.
5.- Irritabilidad: especialmente en las relaciones significativas del adicto.
6.- Obsesión con la imagen o los defectos físicos:
dietas excesivas, preocupación excesiva acerca del peso.
7.- Sentimientos de depresión y ansiedad flotantes: sobrevienen estados emocionales incómodos que no necesariamente se relacionan con ningún evento externo.
8.- Renacen o se exaltan los resentimientos hacia otras personas.
9.- Discusiones frecuentes en el hogar y la familia.
10.- Defensividad al hablar del tema de su recuperación o al ser retroalimentados.
11.- Insomnio, intranquilidad y dificultad para descansar.
12.- Preocupación obsesiva por el dinero y por la seguridad financiera.

Estos son solo algunos de los síntomas relacionados al síndrome de la recaída. Cada persona es diferente y por lo tanto mostrará síntomas propios, pero en general es marcadamente notable la presencia y evolución de este síndrome. Una de las paradojas de la recaída es que mientras mas marcados son los síntomas, menos capacidad tiene el adicto para poder aceptar las críticas constructivas de las personas que lo rodean, y que podrían preocuparse por la posibilidad de una recaída.

El proceso de recaída puede ser detenido ya sea por la propia iniciativa o por la intervención de personas que rodean al adicto y que le sirven de apoyo tales como familiares, terapistas o compañeros de grupo.

 

Dr.Saúl Alvarado
Médico Adiccionista

 

El alcohol es la droga más peligrosa Y, como droga, el tabaco es tan dañino como la cocaína

EL ALCOHOL  ES MAS PELIGROSO QUE LA COCAINA

El alcohol es la droga más peligrosa y por un margen considerable. Deja atrás a la heroína y al crack, según un estudio publicado en la revista científica The Lancet. Mucho más atrás aún, queda la cocaína.

El estudio fue dirigido por David Nutt, ex asesor de drogas del gobierno británico y colegas de un Comité Científico Independiente sobre Drogas. Sostiene que si las drogas se clasificaran sobre la base del daño real que causan, el alcohol ocuparía el primer puesto.

El trabajo analiza nueve categorías de daño que las drogas pueden causar al individuo y siete tipos de daños que pueden provocar a terceros. El porcentaje máximo de daño fue de 100 y el mínimo de 0. El puntaje final surge de la combinación de todas las variables.

Las nueve categorías de daño al individuo fueron: mortalidad a causa directa del consumo, mortalidad derivada del consumo, daño directo a causa del consumo, daño derivado del consumo, dependencia, discapacidad mental a causa del consumo, pérdida de capacidades de la percepción, daño a las relaciones personales y lesiones.

Las siete categorías de perjuici os a los demás fueron: crimen, conflicto familiar, daño al entorno cercano, daño al conjunto de la sociedad, costo económico y deterioro de la cohesión comunitaria.

En total, el alcohol tuvo un porcentaje de 72 -en contraste con un 55 para la heroína, 54 para el crack y de casi el triple comparado con la cocaína (27)-. Se concluyó que la heroína, el crack y la metanfetamina son las drogas más peligrosas para el usuario individual. En cambio, al contemplar también la variable social, las más dañinas son el alcohol, la heroína y el crack, en ese orden.

 

Los sistemas de clasificación de las drogas quedaron obsoletos

 

“Nuestros hallazgos confirman trabajos anteriores realizados en el Reino Unido y Holanda, que corroboran que los actuales sistemas de clasificación de drogas tienen poca relación con las pruebas sobre daños. Concuerdan también con conclusiones de informes previos de especialistas, que estiman que tomar como blanco de forma enérgica el daño que causa el alcohol es una estrategia de salud pública válida y necesaria” escribieron los autores del estudio.

Nutt dijo a Lancet que un nuevo sistema de clasificación “dependerá de qué tipo de daños“ a uno o a otros uno intenta reducir. Pero si uno considera el daño total, el alcohol, la heroína y el crack son entonces claramente más dañinos que todas las demás drogas. Por ello es que tal vez las drogas con un porcentaje de 40 o más podrían ser Clase A, entre 20 y 30 Clase B; entre 10 y 19 Clase C y entre o y 10 Clase D”.

 

Esto haría que el tabaco fuera considerado una droga Clase B al lado de la cocaína. La marihuana sería también Clase B, en lugar de C. Y el éxtasis y el LSD terminarían en la categoría más baja, la D.

Esto, más allá del aporte científico, es también un desafío para el gobierno británico para que se ocupe del delicado tema del daño relativo que causan las drogas legales e ilegales. De hecho, Nutt había sido despedido el año pasado por cuestionar el rechazo de los ministros a seguir las recomendaciones del Consejo Asesor sobre Abuso de Drogas (organismo oficial) que él presidía.

El nuevo estudio actualiza uno realizado por Nutt en 2007, que desató un debate por sugerir que el alcohol y el tabaco –disponibles y legales– eran más peligrosos que la marihuana y el LSD

En ese informe, el alcohol ocupaba el quinto lugar en peligrosidad. Y allí se pedía una reestructuración del sistema de clasificación de las drogas, pero los críticos cuestionaron los criterios utilizados para hacer la categorización.

 

La lista de las peores drogas de adicciòn

.1 – Alcohol (72).
2 – Heroína (55).
3 – Crack (54).
4 – Metanfetamina (33).
5 – Cocaína (27).
6 – Tabaco (26).
7 – Anfetaminas (23).
8 – Cannabis (20).
9 – Acido gama hidroxibutírico (18).
10 – Benzodiazepinas (15).
11- Quetamina (15)
12 – Metadona (14).
13 – Mefedrona (13)
14 – Butano (10).
15 – Khat (9)  (estimulante africano) 
16 – Extasis (9).
17 – Esteroides (9).
18 – LSD (7).
19 – Buprenorfina (6).
20 – Setas (5).

 

Qué daños causan las drogaS

Daños causados por las drogas que fueron analizados en el estudio de «The Lancet»

 a) Daños que las drogas causan al propio usuario:

– Daño Físico:
— Mortalidad específica: Expresada como tasa de la dosis letal y de la dosis estándar (para adultos).
— Mortalidad relacionada: Grado en que la vida se acorta por el uso (no incluye la Mortalidad específica), por ejemplo, accidentes de tráfico, cáncer de pulmón, VIH, suicidio.
— Daño específico a la salud física: Por ejemplo, cirrosis hepática, convulsiones, derrames cerebrales, úlceras gástricas, etc.
— Daño relacionado con las consecuencias: Actividad sexual no deseada, autolesiones, virus de transmisión sanguínea, enfisema, etc.

– Daño psicológico:
— Dependencia: grado en que crea tendencia o necesidad de seguirla utilizando a pesar de las consecuencias adversas.
— Deterioro específico del funcionamiento mental: Por ejemplo, psicosis inducida por anfetamina, intoxicación por ketamina.
— Deterioro del funcionamiento mental relacionado: Por ejemplo, trastornos secundarios del estado de ánimo, del estilo de vida de los usuarios o consumidores.

– Daño social:
— Pérdida de tangibles: ingresos, vivienda, trabajo, logros educativos, antecedentes penales.
— Grado de pérdida de relaciones con familiares y amigos.

b) Daño que las drogas causan a terceros:

 

– Daño Físico y psicológico:
— Lesiones: Grado en que aumenta la posibilidad de lesiones a terceros, por ejemplo: Violencia doméstica, accidentes de tráfico, daños fetales, etc.

– Daño social:
— Delito: Grado en que la droga implica o impulsa un aumento en la criminalidad, a nivel poblacional.
— Daño ambiental: Grado en que su uso y producción causa daños al medio ambiente.
— Adversidad Familiar: Grado en que provoca, por ejemplo, desintegración familiar, carencias económicas, abandono de infantes, etc.
— Daño Internacional: Grado en que contribuye a la desestabilización de los países, la delincuencia internacional, etc.
— Costo económico: Grado en que incrementa los costos directos (salud, seguridad, servicios sociales, seguros, etc.) y los costos indirectos (pérdida de productividad, ausentismo, etc.).
— Comunidad: Grado en que produce disminución de la cohesión social y de la reputación de la comunidad.

 

La aceptación social a ciertas drogas agrava el problema

Por Fernando Soriano

Los expertos argentinos en adicciones y toxicología coinciden con las consecuencias sociales que, según el informe británico, provoca el alcohol en los consumidores.

“El artículo tiene aristas de mucha realidad”, sostiene Carlos Damin, jefe de la división de Toxicología del Hospital Fernández. Y amplía: “Es creíble, porque el consumo de alcohol está tan extendido socialmente, y tan aceptado, que es frecuente, por ejemplo, que alguien que consume alcohol crea que puede conducir un vehículo. Eso provoca accidentes y afecta a los demás mucho más que lo que puede hacer un consumidor de heroína, que seguro no sale a manejar”.

“Desde el punto de vista social, coincido con el artículo. El alcohol tiene un nivel de masificación y legitimación que hace al tema doblemente delicado”, asegura el subsecretario de Atención a las Adicciones de Provincia de Buenos Aires, Edy Binstock, para quien la aceptación social la convierte en “la gran puerta de entrada a las drogas”.

 

Pero además, Binstock sostiene que el alcohol es una droga que no se ve como tal, y por eso trae los problemas que trae: “No está lo suficientemente demonizada. El nivel de transversalidad del consumo del alcohol es el más complejo. Porque está barato, no está visto como una droga, es una droga legal. Los padres toman alcohol delante de sus hijos, aceptan las «previas«. Y ni hablar de los accidentes y violencia que genera”.

Para Graciela Touzé, presidenta de Intercambios, una asociación civil que estudia y atiende problemas relacionados con las drogas, “es muy interesante el informe cuando dice que el actual sistema de clasificación de las drogas no se corresponde con el daño que causan”. 

 

“Estos estudios una vez más muestran lo que habitualmente para el sentido común se concibe como droga y se las piensa como sustancias prohibidas es un prejuicio que coloca toda posibilidad de daño en las ilegales y deja las legales afuera”, explica.

http://www.forodeseguridad.com/artic/discipl/4184.htm